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El PETRO, la criptomoneda bolivariana del futuro

La diferencia entre un buen negocio y uno malo es que el bueno suele tener que enfrentarse a decisiones fáciles y el malo suele tener que enfrentarse a decisiones dolorosas.

Poor Charlie's Almanack, Charlie Munger 2005

¿Quién me vende un PETRO? Esta es la pregunta que de seguro, todo erudito de la economia se debe estar haciendo, pues al ver las dimensiones que ha logrado criptomonedas como el Bitcoin, con un crecimiento de hasta el 1000%, no se puede desaprovechar, ya que por un lado está sujeta a un ente de control gubernamental y que más allá de mera especulación del mercado, sube o baja su precio según las reservas de oro, petróleo, gas y diamantes bolivarianas.

Es interesante el reto que tiene Venezuela con esta apuesta, es de resaltar que de la única manera para que alguien le dé dinero, dada su situación económica actual, sería dando un tratamiento privilegiado, es convencer a alguien de que los únicos que cobrarán en oro o petróleo serán quienes tengan esta criptomoneda. Una situación sin duda difícil, pues precisamente en lo que atañe a su economía, los manejos de la misma no han sido lo mejor en los últimos años; por un lado, tener una tasa de cambio regulada y no flotante es la culpable de una inflación de hasta el 652% y una reducción del PIB del 12 % y por otro lado es claro el amaño que se ha presentado con las ultimas elección democráticas, por lo que los valores no dependerían exclusivamente de las reservas antes señaladas, sino al libre albedrio del ejecutivo venezolano, por lo que se podrían ver defraudados los inversionistas.

Es curioso pensar que en Colombia también sucede algo similar, pero respectos a los bonos que otorga el gobierno para su financiamiento, pues en banco central, es capaz de repercutir con la tasa de cambio del dólar con la inyección de dólares al mercado colombianos para devaluarlo y así pagar estos bonos a más bajos precios y cuando va a emitirlos, recoge todos los dólares que pueda, con el fin de vender los bonos a un más alto valor, tras la subida del precio del dólar por su escases.  

Hay un punto que de resaltar y que podría significar el real apalancamiento de esta criptomoneda y es que si los bancos centrales les dan a las personas particulares el mismo servicio que ofrecen los bancos comerciales en momentos de pánico, la gente preferirá sacar su dinero del banco comercial y ponerlo en el central (a través de la criptomoneda estatal), que es una opción que ahora mismo no existe.

Venezuela, seria pionera, pues los antecedentes que existe de un estado emisor de criptomendas se resumen a China y Rusia, aliados de Maduro, que estudian la viabilidad de crear un "criptorublo" y un "criptoyuan", pero hasta el momento son proyectos,  y Japón, con su Banco Central, planifica lanzar el "J-Coin" con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio-2020, que se intercambiará a una tasa de uno a uno con yenes.

Pero si vamos a la esencia de la moneda virtual, esta es una representación de algo en forma de dato digital, es decir, datos informáticos representados con el uso de valores (discontinuos) discretos que conforman la información y su esencia esta en la no sujeción a un banco central, moneda o recurso de un país, aspecto que puede repercutir a la hora de visualizar a los denominados mineros.

En el contexto colombiano, según la superfinanciera, “Un minero es una persona o entidad que participa en una red de moneda virtual descentralizada mediante la ejecución de un software especial para resolver complejos algoritmos en una prueba de trabajo distribuida u otro sistema de prueba distribuido utilizado para validar las transacciones en el sistema de moneda virtual. Los mineros pueden ser usuarios, si se autogeneran una moneda virtual convertible únicamente para sus propios fines, por ejemplo, para mantener la inversión, para pagar una obligación existente o para comprar bienes y servicios. Los mineros también pueden participar en un sistema de moneda virtual como intercambiadores, generando moneda virtual como un negocio con el fin de venderla por moneda fiduciaria u otra moneda virtual.”

Se puede concluir que las monedas virtuales no son dinero para efectos legales. No obstante, en el contexto de la actividad de minería, en tanto se perciben a cambio de servicios y/o comisiones, corresponden a ingresos y, en todo caso, a bienes susceptibles de ser valorados y generar una renta para quien las obtiene como de formar parte de su patrimonio y surtir efectos en materia tributaria.

Lo anterior en Colombia, y es ahí donde se puede ver un gran problema en el marco venezolano, pues la separación de ¿Cuándo la criptomoneda es susceptible de valoración como moneda legal y cuando es vista como una mera inversión?.



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Comentarios

  1. Excelente, un análisis muy acertado, considero que va a tener un éxito inicial pero se va a caer por el desorden institucional

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    Respuestas
    1. evidentemente las ganancias no las van a repartir en su totalidad, es algo que no les conviene.

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