“Por definición, en cualquier sociedad la
desigualdad en los ingresos resulta de la suma de estos dos componentes: por
una parte, la desigualdad en los ingresos del trabajo y, por otra, la
desigualdad en los ingresos del capital”. (Piketty, Cazenave Tapie Isoard,
& Cuevas, 2015, p. 266)
El error del título, es quizá un presagio de un
futuro anunciado, hoy las disposiciones del normativo preámbulo de la carta
magna donde se invoca la protección de Dios, con el fin de fortalecer la unidad
de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo,
la justicia, la igualdad, etc. dentro de un marco jurídico, democrático y
participativo; se desfigura como derecho fundamental el trabajo y poco a poco se
esta convirtiendo en un privilegio.
Que Dios se encargue porque el legislativo está muy
ocupado, tratando de proteger las objeciones a la JEP y desconociendo el
régimen de pensiones voluntarias para personas que ganan menos de un salario,
apoyado en los BEPS dentro del Plan Nacional de Desarrollo; lastimosamente el
mundo es mas rápido que el derecho y una vez se llegue al entendimiento de lo
que esta pasando en este momento, quizá sea demasiado tarde para proteger el
derecho al trabajo.
La
tecnología siempre ha alimentado el crecimiento económico, mejorado las
condiciones de vida y abierto vías a nuevos y mejores tipos de trabajo. Los
recientes avances en inteligencia artificial y aprendizaje automático, marcan el inicio de un cambio
radical en el mundo, tal y como lo conocemos. Para navegar por el inestable
mercado laboral y aprovechar las abundantes oportunidades ofrecidas por las
nuevas tecnologías, debemos encontrar una forma de adaptarnos más rápidamente.
Mediante la actualización continua de nuestras habilidades y buscando unos
acuerdos laborales alternativos, podemos «correr con las máquinas». Nos guste o
no, el cambio está llegando, y el peor movimiento de todos consistiría en
ignorarlo.
Recuerdo que en la clase de introducción a la
Administración de Empresas, la respetada profesora Marcia Arcila me hizo hace
ya 3 años una interesante pregunta ¿Cómo hacer para que la entrada de la
tecnología no desincentivara el derecho al trabajo? a lo que respondí con mi
alma de abogado (para entonces estaba en 5to semestre de Derecho) que la mejor
manera era imponer cargas fiscales a la entrada de tecnología al país e incentivos
tributarios a las empresas con un equilibrio de la fuerza laboral; la profesora
me dijo que me veía como ministro de hacienda en un futuro, pero reflexionando
mi respuesta, esto solo generaría un retraso macroeconómico del país, que
llevaría a la ineficiencia y retraso del producto Colombiano, algo así como
cuando en el noventa y uno se dio la apertura económica, que casi quiebra a
todas las empresas, por su ineficiencia en los procesos, por su falta de
integración.
Que difícil es encontrar soluciones a este tema,
pues hoy en día, cada vez mas se están revolucionado los puestos de trabajo, se
están adaptando para con menos individuos, tener un mismo rendimiento, desde
los ingenieros hasta los abogados se ven agobiados con este tema, pues el desarrollo
ha permitido que su labor se haga mas rápido y mejor por una maquina.
Estamos en una era de revolución tecnológica, desde
la economía hasta la medicina, se ve beneficiada por el progreso al cual
Colombia, se ha metido por fin, que como un tunel el cual no tiene vuelta atras.
La
industria de las compañías aéreas supone un ejemplo interesante de
automatización que beneficia a la mayoría de la gente, mientras que lleva a
otros a sufrir dolorosas pérdidas de empleo. La automatización ha afectado a
prácticamente todos los empleos en esta industria, desde la reserva de vuelos
hasta el control de fronteras. La mayoría de nosotros reservamos vuelos en
internet; utilizamos mostradores de facturación automatizados en el aeropuerto;
podemos pasar por los controles de inmigración haciendo que máquinas escaneen
nuestro pasaporte o, sencillamente, usando pasaportes electrónicos; se nos
lleva a nuestro destino gracias a ordenadores a bordo de los aviones, y pasamos
por Controles de fronteras con quioscos
de autoservicio. Aunque sigue habiendo gente que nos ayuda, también se han
eliminado muchos empleos en cada etapa del proceso. Por otra parte, el
incremento de la automatización ha hecho que, en la mayoría de los casos, los
vuelos sean más seguros y baratos.
Creo
que los trabajos mas cualificados, van a ser tocados tarde que temprano, por lo
que es necesario adaptarnos, entender la tecnología que esta desplazando
nuestras labores y empezar a coadyuvar con ella.
El
libro Tomorrow Lawyer´s An Introduction to Your Future, de Richard Susskind
muestra que para el 2013, las firmas de abogados deben adaptarse al mercado y
comportarse como el mismo, teniendo en cuenta toda parafernalia de la
administración de empresas aplicada a la rentabilidad y sostenibilidad empresarial
de las firmas, pero me temo que para 2019, la adaptación debe estar enfocada en
la búsqueda de nuevas alternativas de innovación, de desarrollar desde robots
que hagan rápido las labores operativas, hasta por medio de inteligencia
artificial logar responder a los clientes las consultas que a diario les
significaban cuantiosos honorarios a los abogados.
Un
feliz día del trabajo y recuerden adaptarse, pues si se quedan ahí, el mundo se
los come, no sean como el derecho, que siempre esta un paso atrás del mundo.

Comentarios
Publicar un comentario