La vida oculta de Fidel Castro, Juan Reinaldo Sánchez (2014)
Con el anuncio de los presidentes de Venezuela, Bolivia y el pasado
mes el de Honduras, de lanzarse nuevamente a sus respectivas presidencias ha
surgido una crítica a raíz de la reelección, al punto que diversos senadores se
han escandalizado con la misma, bajo la batuta de vulneración de los derechos
de los asociados.
Por un lado Nicolás Maduro, expreso “ante el golpismo,
ante la guerra económica, ante la persecución financiera, ante las sanciones de
Donald Trump, vamos al 2018 a una gran victoria revolucionaria; ya nos estamos
preparando. Tenemos 18 gobernaciones, vamos a tener la gran mayoría de las
alcaldías. Tenemos ya la Asamblea Nacional Constituyente y vamos a tener, Dios
mediante, la reelección” algo que hace temblar al pueblo bolivariano, pues
tras ver las artimañas con las que gestaron los comicios para la elección de
asamblea nacional constituyente, la cual dio la potestad de reformar la constitución;
permite interpretar que en las presidenciables, también va a ganar Maduro, no precisamente
por el apoyo popular.
Por el otro Evo Morales, esta en busca de la vía libre para
gobernar Bolivia indefinidamente, el presidente trabaja a fondo para recabar
votos y validar un cuarto mandato consecutivo en las elecciones de 2019, pese a
que un referendo el año pasado negó a Morales la posibilidad de volver a
postularse, el Tribunal Constitucional emitió el 28 de noviembre una sentencia
que habilita al mandatario a buscar un cuarto mandato consecutivo para el
período 2020-2025, bajo las bases de la protección de los derechos electorales.
Y el caso de honduras, es aparte, pues apenas se están iniciando
investigaciones para los supuestos amaños de las elecciones presidenciales.
Las criticas se dan, bajo el supuesto de una violación a la democracia,
y si la analizamos de fondo es congruente con decir que la misma es un conjunto
de reglas de procedimiento para la adopción de decisiones colectivas donde su
carácter reglado se constituye en una característica distintiva del modelo
democrático y se manifiesta en desde la elección de sus representantes hasta el
producto final de la actuación de éstos; lo que sucede es que con la reelección,
se esta permitiendo al candidato que ostenta la batuta presidencial, a hacer
campaña con el dinero del estado, conceder derechos y garantías desorbitantes,
con el fin de meterse al bolsillo a los sufragantes.
Más allá de los ejemplos que se ponen son de estados de
izquierda, la critica no va enmarcado en capitalismo o socialismo, la crítica,
se enfoca en que el presidente de un país, va a utilizar el dinero de todos
para financiar su campaña, creo incluso que la noción de pueblo que acompaña la
concepción de democracia liberal constitucional no puede ser ajena a la noción
de pluralismo e implica la coexistencia de diferentes ideas, razas, géneros,
orígenes, religiones, instituciones o grupos sociales. Los estados
contemporáneos la voz del pueblo no puede ser apropiada por un solo grupo de
ciudadanos, así sea mayoritario, sino que surge de los procedimientos que
garantizan una manifestación de esa pluralidad.
Es menester resaltar, que Colombia no ha sido ajena a esto,
pues a nuestro gran colombiano, Álvaro Uribe, se le fue aprobada la oportunidad
para lanzarse nuevamente a la presidencia en mayo de 2005 por el Congreso y
declarada constitucional el 19 de octubre del mismo año; hecho que desde el análisis
ya plantado era inconstitucional y que derivo en el escandalo de la
yidispolitica donde en el 2008 declaraciones
de la exrepresentante a la Cámara Yidis Medina en las que admitió recibir
ofrecimientos por parte de funcionarios del Gobierno Nacional a cambio de su
voto favorable al proyecto de reforma constitucional que permitió que Álvaro
Uribe Vélez aspirara a un segundo mandato presidencial.
Como
beneplácito para latinoamerica, uno en Colombia en el octavo y último
debate de la reforma de equilibrio de poderes, la plenaria de la Cámara de
Representantes eliminó la reelección presidencial y Ecuador aprobó una consulta
popular donde se intentara eliminar una reforma legal que permite la reelección
indefinida, por lo que sugiere que las autoridades puedan ser reelegidas una
sola vez.

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